Pablo Freire dijo: “La lectura del mundo precede siempre a la lectura de la palabra”. Los comunicadores deben perseguir un nivel más alto de interpretación social y eso es posible escuchando. El contacto con la gente, procurar las preguntas correctas para obtener mejores respuestas, oler, gustar, entrar, asentir y esperar. No hay posibilidad de cambiar socialmente un entorno que no se conoce.
Hoy día hay demasiado que decir, la incontinencia noticiosa atizada por la necesidad desmedida de la inmediatez ha convertido a los medios en empaquetadoras de información con grandes metas de producción. Ya no hay tiempo para el análisis y la investigación, eso cuesta mucho dinero (que se tiene pero que no se quiere gastar) y no da el retorno rápido de la inversión al que se han estado acostumbrando.
El cambio social es un objetivo de largo aliento, requiere pasión por el logro y ese nivel es posible en lo personal, no empresarial.
La propuesta de los grandes pensadores sobre la comunicación para el desarrollo o para el cambio social y la de este breve ensayo no es eliminar, desechar o luchar contra las megaestructuras conocidas, no hay suficientes caballos de fuerza para empujar un cambio en ese sentido y sería poco sabio invertir recursos humanos y financieros en una empresa de tal envergadura; muchos ya han demostrado que es más exitoso –aunque luzca utópico al inicio- adentrarse en la sociedad y promover un cambio por inundación. Que empiece de abajo hacia arriba, ganar a las comunidades con los resultados, difundir los éxitos, analizar propuestas y compartir profusamente. La comunicación horizontal, el diálogo y la participación son fundamentales para el éxito de un modelo que se alegra más en la transformación de pocos antes que en la información de muchos.

la idea es poner los saberes,los medios y mecanismos al servicio de quien lo necesite,darle sentido a la labor del comunicador,por ejemplo ayudando en la generación de un cambio social.
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